NUCLEO PROBLEMICO 2
PRAGMATICA Y SOCIOLINGUISTICA
PRAGMATICA Y SOCIOLINGUISTICA

En la oficina, un compañero se dirige a otro con estas palabras: “¿podrías pasar esto a máquina? El destinatario contesta afirmativamente. El anterior es un buen ejemplo de los fenómenos que se estudian en el ámbito de la pragmática. La pragmática se ocupa del uso (apropiado) del lenguaje en contexto y el caso que se nos presenta cae dentro de esta categoría: por un lado, uno de los participantes en el intercambio comunicativo – el hablante-, emplea apropiadamente una expresión lingüística (emite una proferencia) para obtener su objetivo en la situación en la que se encuentra. Por otro lado, el oyente ha de ser capaz de interpretar adecuadamente la proferencia de su compañero, de modo que no la entienda como una pregunta acerca de sus capacidades para teclear sino como una petición. Nos encontramos ante un caso de acto de habla indirecto que responde a consideraciones de cortesía. Así, el hablante ha empleado esa fórmula indirecta para que su acto de habla no sea interpretado como una orden, como algo descortés.
La pragmática aborda muchos otros fenómenos del lenguaje en los que las consideraciones relativas al uso y al contexto extralinguistico desempeñan un papel fundamental. Dicho conjunto de fenómenos resulta, al menos en apariencia, bastante heterogéneo (significado y referencia del hablante, actos de habla, presuposición, implicaturas conversacionales, usos no literales etc.) típicamente, la pragmática tiene problemas para delimitar con claridad sus dominios pero lo más usual es que dichos problemas de delimitación hayan sido planteados y discutidos en relación a la teoría gramatical (que, para simplificar, entenderemos constituida tanto por componentes sintácticos como semánticos) por ejemplo, se discute si el fenómeno de la presuposición es realmente pragmático o puede ser entendido adecuadamente sin salirse del arsenal proporcionado por la sintaxis y la semántica. Buena muestra del contraste entre ambos enfoques el conocido programa chomskiano, tan restrictivo en sus tendencias, objetivos y métodos.
Ahora bien, el límite opuesto al gramática ha sido mucho más descuidado. Es la frontera que separa, al menos en teoría, los estudios pragmáticos de los sociolingüísticos, entendidos en su significado más amplio. La pragmática es hoy en día una disciplina cultivada tanto por filósofos como por lingüistas. Pero la relación que mantiene con la sociolingüística no es modo alguno clara. De hecho la idea que se va a defender es que atendiendo a las caracterizaciones usuales de la pragmática (que apelan al uso del lenguaje y al contexto) esta no puede establecer criterios precisos para dejar de lado en sus análisis aspectos sociales que son habitualmente tenidos en cuenta por los sociolingüistas. Dicho con otras palabras: o la pragmática presenta una orientación mucho más social que la actual o bien redefine sus objetivos. Lo curioso de esto es que tanto la pragmática como la sociolingüística abordan fenómenos del uso del lenguaje y sin embargo la pragmática sobre todo tal como la cultivan los filósofos es mucho mas de pensamiento que actos de habla comunes entre la sociedad.
La pragmática aborda muchos otros fenómenos del lenguaje en los que las consideraciones relativas al uso y al contexto extralinguistico desempeñan un papel fundamental. Dicho conjunto de fenómenos resulta, al menos en apariencia, bastante heterogéneo (significado y referencia del hablante, actos de habla, presuposición, implicaturas conversacionales, usos no literales etc.) típicamente, la pragmática tiene problemas para delimitar con claridad sus dominios pero lo más usual es que dichos problemas de delimitación hayan sido planteados y discutidos en relación a la teoría gramatical (que, para simplificar, entenderemos constituida tanto por componentes sintácticos como semánticos) por ejemplo, se discute si el fenómeno de la presuposición es realmente pragmático o puede ser entendido adecuadamente sin salirse del arsenal proporcionado por la sintaxis y la semántica. Buena muestra del contraste entre ambos enfoques el conocido programa chomskiano, tan restrictivo en sus tendencias, objetivos y métodos.
Ahora bien, el límite opuesto al gramática ha sido mucho más descuidado. Es la frontera que separa, al menos en teoría, los estudios pragmáticos de los sociolingüísticos, entendidos en su significado más amplio. La pragmática es hoy en día una disciplina cultivada tanto por filósofos como por lingüistas. Pero la relación que mantiene con la sociolingüística no es modo alguno clara. De hecho la idea que se va a defender es que atendiendo a las caracterizaciones usuales de la pragmática (que apelan al uso del lenguaje y al contexto) esta no puede establecer criterios precisos para dejar de lado en sus análisis aspectos sociales que son habitualmente tenidos en cuenta por los sociolingüistas. Dicho con otras palabras: o la pragmática presenta una orientación mucho más social que la actual o bien redefine sus objetivos. Lo curioso de esto es que tanto la pragmática como la sociolingüística abordan fenómenos del uso del lenguaje y sin embargo la pragmática sobre todo tal como la cultivan los filósofos es mucho mas de pensamiento que actos de habla comunes entre la sociedad.

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